‘Nickel and Dimed’ colabora con sus dos centavos
Por Mitchell Cowen Verter, Oct 23, 2003
En medio de los titulares que presumían el crecimiento de la economía de los últimos años de la década de los 90, la crítica social Barbara
Ehrenreich inspeccionó por su propia cuenta el lado obscuro de esa prosperidad. Abandonando su cómoda posición de escritora de clase media, Ehrenreich tomó varios trabajos de servicio: mesera en Florida, encargada de limpieza y enfermera auxiliar en una clínica de reposo en Maine y trabajadora de almacén en Mall-Mart, para saber si podría subsistir con esos sueldos. El Teatro Brava presentará la adaptación de estas experiencias por Joan Holden hasta el 9 de noviembre.
La obra demuestra un hecho que muchos de nosotros ya sabíamos: es increíblemente difícil cubrir los gastos diarios con estos bajísimos salarios. Como limpiadora de casas, Ehrenreich descubre que uno de sus compañeros sólo tiene suficiente dinero para comer una bolsa de ojuelas de papas fritas como almuerzo. Otra compañera tiene que dejar a su hijo encerrado en su cuarto porque no puede pagar a alquien para que lo cuide. Asimismo, en otro trabajo, su compañera ha perdido todos sus dientes de adelante porque nunca ha tenido una limpieza dental apropiada.
Los residentes del área de la bahía saben muy bien, que unos de los gastos más drámaticos que enfrentamos es el de encontrar un lugar adecuado en donde vivir. Una persona que gana poco gasta la mayor parte de su sueldo en renta. Además, debido a que la gente pobre no tiene suficientes ahorros para pagar un depósito de un apartamento, pagan mucho más para vivir en condiciones pésimas. Así que los compañeros de trabajo de Ehrenreich viven en apartamentos rellenos de gente y a veces tienen que aguantar insinuaciones sexuales de algunas personas que viven con ellas. Otra vive en su furgoneta y usa el baño del cuarto de motel de su amiga para arreglarse antes de irse para el trabajo.
Más allá de esta miseria económica, la obra de teatro se centra en el servilismo impuesto por estos trabajos de servicio. Una de las tareas principales de los trabajadores de bajos ingresos es recoger los excrementos de animales, el bello púbico y la ropa desechada por otras personas. Una matrona rica insulta la dignidad humana de Ehrenreich, regañándola y diciendole cómo lavar las ventanas correctamente.
Además, estos trabajos invaden la privacidad de su cuerpo, forzándola a tomar análisis de orina para probar su abstinencia a drogas, y su alma, forzándola a tomar pruebas de personalidad para probar su docilidad ante la autoridad de sus patrones y comprobar si odia a los sindicatos.
La dramaturga Holden ha hecho un trabajo notable en su adaptación, sin dejar fuera el análisis crítico de Ehrenreich en un drama acoplado, animado y divertido. Sharon Lockwood representa a Ehrenreich muy bien reforzada por un reparto increíble, quienes representan convincentemente las diversas personalidades de Ehrenreich en sus diferentes trabajos.
La obra se atreve a romper la barrera que separa a la audiencia del drama, interrumpiendo la acción para preguntarle a las personas acerca del papel que han desempeñado como patrones o como trabajadores de servicio.
Traducido por Kaira Espinoza
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