Mural Botanico: La recuperaion de cosas pequenas
Adrián Arias, Jun 15, 2006

¿Han visto esas pequeñas plantas que crecen en medio de las veredas, a los lados de las pistas, en las grietas de los freeways o en cualquier parte donde haya un poco de humedad y caiga un rayito de sol? A veces pasamos a su lado y no las vemos, ellas crecen sin apuro y sin atención, son las sobrevivientes de las catástrofes urbanas. Siempre pequeñas, renaciendo a la sombra de las super flores, creciendo sin pretensiones de terminar en un florero o como parte de una velada romántica.En México existe la Malinalli, la flor del zacate, la hierba que crece sin permiso y sobrevive a la intemperie, símbolo de protección y fuerza de las pequeñas cosas en el calendario Azteca. Aquí en San Francisco, estas plantas han encontrado una protectora, alguien que las ha estudiado en su forma, color y significado, ampliándolas a dimensiones gigantescas para poder así preservarlas y hacer notar a la población que en este mundo existen pequeñas cosas importantes que a veces no sabemos que están a nuestro lado. Mona Caron, muralista, ilustradora, activista, bicicletera y gran observadora, encontró en la ciudad una serie de plantas que inspiraron la idea de hacer un mural. En anteriores ocasiones Mona ha pintado murales exaltando la importancia de los cambios sociales, la belleza y poesía de las actividades de una ciudad multicultural que posee una rica historia. Así tenemos el Duboce Bikeway Mural, que todos reconocemos por esa enorme bicicleta llegando a la orilla de la playa, despues de un fantástico viaje por la ciudad, y que está ubicado en la calle Duboce, entre Church y Market. También tenemos el Market Street Railway Mural, ubicado en la esquina de Church y la Calle 15, en el que podemos ver la historia de la ciudad de SF a través de la original visión de dividir en ocho partes el mismo paisaje urbano a través del tiempo y sus eventos políticos más importantes, mostrando los cambios urbanos, el tipo de transporte y los detalles de cada personaje real que esta representado por su importancia en el devenir de una ciudad.Ahora la escuela que está en la esquina de Church y la calle 22 se viste con el nuevo mural de Caron.“Cuando ví este muro, que en palabras de una profesora de esta escuela parecía un buque de guerra, por lo gris prominente de su aspecto, vi que tenía algo fantástico: la esquina y la gente pasando en el Muni, entonces me inspire en hacer algo con la esquina como punto focal de la composición, y pensé en la idea de poner estas pequeñas plantas pero en dimensiones enormes y tratando de crear el efecto de borrar la esquina y hacer este efecto cinético de que las flores se mueven cuando la gente del Muni las mira,” dijo Caron.El efecto se logra aún caminando, pero es recomendable verlo desde el tranvia. Caron parece seguir una ruta de murales en la calle Church —ya van tres con este.“Tenia unas ganas interiores de dibujar plantas pequeñas en tamaños gigantes, esas ganas creo que están en mis venas porque mi abuelo ya hacía esto. También tenía ganas de hacer algo con mucho enfoque en la naturaleza pero en un lugar muy urbano, mi primera idea era hacer sólo una plantita gigante en un fondo lleno de “tags” pero no encontré un sitio así,” ella dijo.En el futuro seguramente aparecerá un muro de esas condiciones que nos dará la opción de tener otro bello mural de Caron.Se dijo que: “Me gusta encontrar belleza en las cosas más modestas y que aperecen en la naturaleza. La naturaleza es tan compleja y siempre me sorprende y me da tanta humildad, ella es cien mil veces más inventiva que cualquier artista de este planeta. además para probar este punto puedes sacar cualquier plantita que parece nada pero si la miras puedes ver la complejidad y belleza que tiene. A veces la gente me ve pintando y dice que esta planta parece una cosa muy exótica y yo les explico que solo es una cosita pequeña, mira esta aquí alrededor, puedes estar poniendo tus pies sobre ella sin darte cuenta.”Caron prefiere pintar una flor desconocida antes de hacer un retrato de una rosa o un tulipán, que son flores que la gente compra y siembran en su jardín. Utilizar plantas que aún no tienen valor comercial y que cualquier persona puede encontrar gratis en las esquinas de la ciudad es una manera justa de reivindicación de las pequeñas causas que guardan grandes ideales. Caron nos invita a observar las pequeñas cosas, nos invita a compartir nuestra sensibilidad y tiempo y aunque en esta vida apurada no tenemos tiempo de eso deberíamos recordar de parar un minuto y mirar algo, las diferentes formas de una nube, el vuelo de una mariposa, la escondida belleza de una pequeña planta que casi pisamos. Este Mural Botánico es una invitación a la recuperación de nuestra sensibilidad, una invitación a volver a sorprendernos con la belleza de las cosas modestas. ♦

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